Hay algo que no entiendo. Si hoy España ha conseguido colocar casi toda su deuda porque los mercados confían en la economía española, ¿por qué el BCE no ha comprado la deuda a un interés muchísimo más bajo frenando, de una vez por todas, la especulación?
Realmente hay una confabulación ‘judeo-masónica-comunista’ para reventar el estado del bienestar. Y nuestros políticos, bien parapetados en sus sueldos y beneficios, les importa un bledo lo que nos ocurra al común de los mortales.
Porque todos esos beneficios del seis por ciento que obtienen los especuladores salen de las arcas del estado y suponen recursos que no se gastarán en becas, en más médicos, en más profesores…
La especulación que amenaza a los países de la zona euro está sangrando el estado del bienestar a costa de los más desfavorecidos.
Lo peor de todo esto es que a un diputado de la Generalitat o a un senador nunca le van a faltar sesenta euros para un buen vino… pero a más de cien mil españoles puede que les falten treinta euros para poder comprar lo imprescindible para acabar la semana.
Lo más grave de todo esto es que los responsables de parar esta sangría han malgastado a manos llenas durante muchos años en asesores a dedo, en dietas, comidas, tarjetas de crédito, viajes inútiles y tierras míticas inservibles y gravosas, pero nadie los enjuicia por su mala gestión.
Y no me sirve eso de ‘las urnas’ porque incluso sin estar en el poder, esa clase social que se creó para gestionar la riqueza del país tiene el chanchullo montado para sus hijos, sobrinos y allegados como asesores, mandos intermedios y puestos creados ad-hoc para resolver el futuro de sus ‘paniaguados’ y adláteres, en un ejercicio de nepotismo jamás ejercido en la historia de la humanidad… ni siquiera entre los faraones.
¿Por qué siguen habiendo indignados en la Puerta del Sol? Precisamente ahora, que llega el Papa… El que no sepa la respuesta, o es el hijo de alguno de los que está chupando del bote o acaba de llegar desde el planeta Némok.